España por fin ha entrado en la historia del futbol y de los mundiales, al proclamarse campeona del mundo tras derrotar a Holanda en la final del mundial de Sudáfrica 2010.
Pero este post no es para hablar de futbol, para eso hay cientos de personas que saben mucho mas que yo del tema, ya que solo veo los partidos cuando juega la selección española y no sigo ni la liga de futbol, ni la champions league, ni nada. Además, seguro que durante los próximos días correrán ríos de tinta sobre nuestra selección y nuestra actuación mundialista, de tal manera que quedaremos hartos de futbol por una buena temporada.
Yo quiero aprovechar para hablar de lo que he podido ver estos días en mi ciudad, y que creo que se ha repetido en gran parte de España (por no decir en toda). Desde que comenzó el mundial, un gran numero de banderas de España empezaron a florecer como champiñones adornando balcones y fachadas de muchas viviendas, y a medida que España iba pasando de fase y ganando partidos, el numero de estas parecía multiplicarse.

Esta imagen podrá tener muchos significados y muchas interpretaciones, pero yo quiero quedarme con uno en concreto.
Por fin y aunque solo sea durante el tiempo que dura un mundial, la bandera nacional no tiene porque llevar implícitas connotaciones políticas o ideológicas. Durante este mes, la bandera solo ha representado a un país y a sus habitantes, mostrando una imagen de unidad poco frecuente.
Todos los españoles sabemos que en este país lucir banderas de España o cualquier otros símbolo de este tipo, se asocia con el fascismo y la extrema derecha (herencia de la dictadura), y doy por seguro que todas las banderas que ahora ondean en España empezaran a desaparecer poco a poco y ya no volveremos a verlas hasta el próximo evento deportivo en el que participemos.
Por supuesto, excepciones hay y siempre las habrá; los nacionalistas seguirán con sus historias, los republicanos con las suyas, etc. Pero yo, hoy, me quedo con esta imagen, y la esperanza de que los niños de hoy crezcan con ella, cerrando definitivamente en el futuro ciertas heridas que aun hoy dividen a muchos españoles.